La música klezmer


Por LUIS MORGENSTERN KORENBLIT

El klezmer es un género musical étnico originado en la tradición askenazí de Europa del Este. Se desarrolló rápidamente en las comunidades judías existentes antes de las dos guerras mundiales. Interpretada por los klezmorim (músicos o agrupaciones musicales profesionales), la música klezmer constaba principalmente de melodías de baile y muestras de piezas instrumentales para bodas y otras celebraciones en sus principios, consolidándose posteriormente como género musical independiente con características únicas y bien definidas. En la actualidad, la música klezmer todavía es interpretada en casi todo el mundo, y su esencia y sonido permanecen prácticamente inalterados. El término klezmer proviene de la combinación de dos radicales hebreos: Kley, Instrumento y Zemer, canción o hacer música. Los músicos son llamados klezmorim.

La historia del klezmer está intrínsecamente vinculada al destino del pueblo judío a través de los siglos: la diáspora, las expulsiones, las migraciones, las persecuciones, los guetos, los asedios, eran parte de la vida cotidiana de las comunidades judías.

En la Europa Medieval los klezmorim o agrupaciones musicales judías eran preferidas a menudo por la nobleza cristiana. Esta preferencia combinada con el prejuicio causó la expedición de altos impuestos para los músicos judíos. Eventualmente no se les permitiría presentarse a eventos sin un permiso especial de las autoridades gubernamentales. La danza acompañada de música instrumental tomó lugar en las celebraciones judías de Simjat Torah, Purim y Janukah, como también en los matrimonios y ocasiones seculares. Se cree que el estilo y estructura del klezmer, como lo conocemos hoy, viene principalmente de la región de Besarabia del siglo XIX, donde se escribió el mayor volumen del repertorio tradicional que actualmente se conoce.

En los shtetl aparte de los klezmorim, los únicos músicos profesionales en la Zona de Asentamiento eran los gitanos; como resultado, los dos grupos combinaban fuerzas con frecuencia. La influencia de cada uno de los grupos musicales puede percibirse en ambos. Gracias a este intercambio de estilos musicales, muchas de las tonadas klezmer de Hungría sobrevivieron el siglo XX. Los conjuntos klezmer (di klezmer, kapelye, o khevrisa) eran exclusivamente hombres. Tradicionalmente el director era el primer violín, quien usualmente le pasaba su posición a su hijo o yerno. Los klezmorim no acompañaban ninguna música vocal judía, a excepción de las bodas, donde instrumentaban las rimas del badkhn.

Dentro de la sociedad judía, el escenario principal y la oportunidad primordial para presentarse y obtener rentabilidades era la boda. Las bodas judías perduraban más de un día, e incluían una transición que iba desde la música de meditación, seguidas por varias formas de baile, junto con conciertos para los invitados más prestantes. Los mejores klezmorim sólo tocaban en este tipo de conciertos improvisados. El repertorio de la boda estaba afectado por la clase social, por lo que los klezmorim reservaban sus piezas más originales y selectas para las novias de los ricos o para otras familias de posición alta. La calidad de los músicos –y la paga que obtenían- era evaluada por su virtuosismo, su repertorio, pero más que nada, por su habilidad para adaptar la música a quienes escuchaban y bailaban. Un badkhn (el maestro de ceremonias de la boda​) dirigía el klezmorim, improvisaba canciones y poemas sobre la novia y el novio, los invitados, los obsequios, a veces tocaba el violín y guiaba al kapelye (banda), contaba gracejos, hacía imitaciones y en general entretenía la fiesta nupcial a lo largo de los procedimientos de la boda (las ceremonias en la que la novia era sentada, puesta del velo de la novia y la exhortación de la novia y la instrucción del novio), daba un discurso y guiaba a los prometidos, sus familias e invitados a través de puntos emocionales necesarios del día. El badkhn era la intersección entre la música vocal sagrada que cantaba el jazán en la sinagoga y la música instrumental relativamente libre del klezmer También invitaba al baile y a menudo dirigía el baile en la fiesta de acuerdo al plan y a los deseos de los padres de los novios. Los festejos podían durar una semana. Aparte de las bodas, los klezmorim se presentaban en festivos como Janukkah, Purim y algunas veces en Sukot, Pesaj y Rosh Jodesh y al finalizar el shabath, en la sinagoga o en las casas de los ricos.

A inicios del siglo XIX, solo unos pocos cientos de kilómetros alrededor de Kiev (Polonia, Lituania, Bielorrusia, Ucrania y Moldavia). A los judíos no se les permitía habitar en las ciudades importantes. La mayoría de músicos aprendieron a tocar estrictamente de oído y la profesión se pasaba de padre a hijo. Hablaban un argot del klezmer, klezmerloshn (lengua klezmer) que tomó mucho del slang del bajo mundo, lleno de anagramas y doble sentidos. Formaron asociaciones, especies de sindicatos, actuando como cabildos ante los gobiernos y como mediadores sociales. A fines del siglo XIX el reinado del Zar Alejandro II trajo cambios para los klezmorim, por primera vez los judíos pudieron estudiar música y obtener trabajo en el mundo musical gentil.

En Estados Unidos el género se transformó considerablemente en tanto que, los inmigrantes judíos de habla yiddish provenientes de Europa Oriental, que llegaron entre 1880 y 1924, conocieron y asimilaron el jazz americano. ​ Los primeros músicos klezmer que llegaron a las costas de Estados Unidos usaban aún el violín como instrumento principal, aunque muchos de ellos eligieron la trompeta, esperando que esta habilidad les ayudara a evadir el combate durante el servicio militar. Otros músicos llevaron el címbalo, el schrammel –una especie de acordeón pequeño- y el trombón de válvula. Tal como en el viejo país, los klezmorim americanos tocaban en bodas y, a medida en que transcurría el tiempo, se popularizaron en ceremonias de bar y bat mitzva también. Entre las guerras hubo un sorprendente auge de la cultura yiddish – una mayor afluencia, particularmente en el occidente, estimulada por el consumo y gasto en entretenimiento y ocio. El público consumidor de discos obtenía grabaciones de canciones populares, folclóricas, teatrales y trabajos instrumentales. Las grabaciones religiosas siguieron siendo muy populares y algunos de los cantores pasaron a otras áreas, grabando canciones en yiddish, canciones ucranianas, artísticas, teatrales e incluso ópera, que son parte de la historia relacionada con el klezmer. El periodo de entreguerras también vio el desarrollo del «Borscht Belt» o el circuito del Borscht – el área de los hoteles ubicados en las montañas Catskill donde los neoyorquinos de clase media, iban para sus vacaciones de verano para escapar del calor.

El Klezmer se volvió popular en esta época en Estados Unidos. La migración masiva de judíos a los Estados Unidos entre 1880 y 1920 coincidió con el desarrollo de la tecnología de grabación comercial. Las grabaciones hechas entre 1912 y 1940 para el público judío han sido la mayor fuente para el actual resurgimiento klezmer. Las primeras grabaciones en discos de 78 RPM – que encontraron los investigadores del movimiento de resurgimiento del klezmer – estaban llenas de rayones, saltos e incluso, errores musicales, rasgos que eran parte de su encanto. Muchos judíos dejaron Europa oriental a finales del siglo XIX en búsqueda de holgura y, después, huyendo de las persecuciones y establecerse en Estados Unidos. Estos emigrantes: Harry Kandel (1885-1943), Abe Schwartz (1881-1963), Joseph Frankel (1885-1953), Dave Tarras (1897-1989), Naftule Brandwein (1889-1963), Shloimke Beckerman (1883-1974), etc. o sus descendientes: Max Epstein (1913-2000), etc., permitieron que el klezmer perdurara e incluso que prosperara como música de baile y entretenimiento.

​Mientras los judíos norteamericanos empezaron a adoptar la cultura dominante, la popularidad del klezmer lentamente decreció, y cada vez más, las celebraciones judías comenzaron a acompañarse de música no-judía. El sonido cambió evolucionando con los nuevos entornos y cultura de América, así como lo había hecho por las vastas comunidades europeas. En Nueva York, los músicos judíos tocaban más fox-trots que freylekhs

Desde finales de los años 1920, la popularidad del klezmer empezó a decaer, por múltiples motivos. La Gran Depresión asestó un golpe a la industria disquera, la migración masiva de judíos de Europa oriental casi cesó completamente. Las consecuencias produjeron que no hubiera nuevos músicos que renovaran el repertorio y que mucha menos audiencia estuviera ansiosa del sonido del viejo mundo. La población judía establecida había empezado el lento pero inexorable proceso de asimilación. Cada vez, menos novias y novios pedían música de baile tradicional, el ingreso básico del klezmer.

La Segunda Guerra Mundial y la Shoah (el Holocausto) diezmaron a la comunidad judía en Europa. Durante el Holocausto, miles de músicos fueron asesinados por los nazis, eliminando una generación entera de músicos y audiencia klezmer. Se trató de una destrucción, cercana a la total aniquilación, cultural y física del mundo judío. Se volvieron invisibles en la era soviética de posguerra.

El Estado de Israel fundado en 1948 ofreció un nuevo hogar para todos los sobrevivientes del Holocausto y en general para todos los judíos habitantes de la diáspora en todo el mundo. El joven Estado estaba en búsqueda de una nueva cultura, una nueva identidad nacional. El deseo de los sabras (los judíos nacidos en Israel) y los nuevos inmigrantes era cortar los lazos con el pasado, con Europa y con la diáspora, además de fortalecer la identidad judaica común y construir una nueva sociedad. La lengua yiddish y la música klezmer quedaron relegadas al ático de la historia, porque allí, entonces, eran el símbolo de un período oscuro, un recordatorio del Holocausto y las persecuciones. Después de los años 1940, la música klezmer había perecido, casi totalmente –devastada en Europa por la muerte de tantos músicos judíos, e incapacitada para hacerle frente a las reivindicaciones rivales de la música folclórica israelí emergente, del reciente Estado creado. A fines de la década de 1970, hubo un resurgimiento klezmer, que se debió a músicos clásicos, de jazz, folk o pop, entre otros, por Giora Feidman, Zev Feldman, Andy Statman, Henry Sapoznik (Kapelye) o Lev Liberman (The Klezmorim), y Hankus Netsky (The Klezmer Conservatory Band), quienes sacaron parte de sus repertorios, de las antiguas grabaciones y de los músicos sobrevivientes del klezmer estadounidense.

Estos músicos formaron nuevas bandas y fortalecieron el resurgimiento del klezmer. Se convenció a Tarras para que interpretara y grabara su álbum de 1979 ‘Master of the Clarinet’. The Klezmer Conservatory Band (KCB), de Boston iniciado por Hankus Netsky, se volvió un terreno de entrenamiento para algunos klezmorim de la nueva generación, que persistieron y formaron sus propias bandas como Frank London con The Klezmatic. En Latinoamérica, el argentino Giora Feidman, músico de cuarta generación de una familia de klezmorim de Besarabia, fue el primero en llevar la música klezmer a una nueva audiencia.

Poco después, a partir de entonces, en los años 1980, ocurrió un segundo resurgimiento en tanto crecía el interés en interpretaciones inspiradas más tradicionalmente con instrumentos de cuerda, en buena parte con no-judíos de Estados Unidos y Alemania. Fue tal el auge que hasta hoy en día existen decenas de conjuntos klezmer integrados por músicos no judíos. Además, los conjuntos klezmer comenzaron a seguirle la pista al viejo klezmer europeo escuchando grabaciones, encontrando transcripciones, y haciendo investigaciones de campo de los pocos klezmorim que quedaban en Europa oriental.

El klezmer es fácilmente reconocible por sus características melodías expresivas, reminiscentes de la voz humana, llena de risa y sollozo. No es coincidencia; el estilo intenta imitar el canto del Jazan o cantinelas religiosas. Para producir este estilo se usa una serie de freylekhs (giros, ornamentos musicales), tal como krekhts (imitación de gemidos o suspiros).

El klezmer también asume la propia tradición de la música jasídica y le incorpora sonidos, instrumentos y modos de interpretar de aquellos países en donde habitaban los judíos de la diáspora. La influencia rumana y moldava es, quizá, la más fuerte y la más perdurable de los estilos musicales que influyeron a los músicos klezmer tradicionales. Estos escuchaban y adaptaban la música tradicional rumana y moldava, que se refleja en las formas de baile encontradas a lo largo del repertorio klezmer sobreviviente.

La música klezmer en el pueblo judío ha sido siempre ligada a la alegría. Simja be Sason. Fue parte de las bodas judías tanto en Europa y America, incluyendo otras festividades como Bar y Bat mitzvot, celebraciones familiares y otras fiestas. Su ritmo alegre envuelve a la gente y la hace bailar y reír. Hoy en día hay una multitud de Festivales de música Klezmer en todo el mundo, especialmente es notable que estos espectáculos se celebren en Europa Central y Oriental donde la población fue diezmada. Multitudes no necesariamente judía, se agolpan para participar y bailan y se divierten y participan de la alegría que tiene el klezmer. Cito de ejemplo el festival de música judía que anualmente se celebra en Kazimierz, el antiguo barrio judío de Cracovia que acontece año a año en dicho barrio. En cuanto al judaísmo se refiere, se escucha en bodas, ceremonias religiosas, Bar y Bath Mitzvot y fiestas familiares, generando alegría en los presentes. No se concibe alguna celebración judía sin música klezmer.

Fuente:
https://www.iemj.org/es/le-klezmer-musique-dhier-et-daujourdhui/
https://es.wikipedia.org/wiki/Klezmer
https://www.iemj.org/es/le-klezmer-musique-dhier-et-daujourdhui/
https://youtu.be/FCBbgAKK1XY  Una noche en el Jardín del Paraíso Santiago Klezmer Band
https://youtu.be/u7-8Ix_XEew Kazimierz’S Impressions Kroke
https://youtu.be/vo4gPesowEw Shprayz ikh mir The Klezmatics
https://youtu.be/g3VPBAN5bUY Ershter Vals The Klezmatics

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